México es un país especialmente rico en tradiciones. Un país que se resiste a darle la espalda a sus orígenes y que trata con especial respeto su legado histórico y cultural. Cuando hablamos de la cultura mexicana a todos nos viene a la mente los aztecas pero, en contra de lo que el lector podría esperar, los protagonistas de este texto no serán la cultura azteca. Será la teotihuacana.

Teotihuacan era un asentamiento anterior a la civilización azteca a unos 50 km de la actual segunda urbe más grande del mundo, la ciudad de México. Cuando los aztecas llegaron a la región se encontraron una impresionante donde dos majestuosas pirámides sobresalían sobre el conjunto. Los aztecas dieron el nombre del Sol y la Luna a estas pirámides, y encontraron en su construcción vínculos con el cosmos, ya que la orientación de las pirámides está ajustada con el paso del sol durante el solsticio de verano.. Pero, ¿por qué los teotihuacanos construyeron estas pirámides? ¿Cuáles eran sus funciones? Llegados a este punto de la historia es donde yo me maravillo. Y es el cosmos quien, independientemente de las tradiciones, nos da la pista. Simplemente maravilloso.

2015-10-04 14.32.01

Vistas de la pirámide de la Luna desde la del Sol

Aquí es donde entran en escena dos “personajes” fascinantes. Por un lado Luis Álvarez, premio nobel en física. Por otro lado mi mejor “amigo”, una partícula subatómica, el muón. El muón es un hermano gordo del electrón. Todas (para los expertos, casi todas) sus propiedades son idénticas excepto su masa, que es 200 veces mayor, y se desintegra rápidamente, lo cual hace que no forme parte de la materia ordinaria. Pero se puede crear en laboratorios y se generan en otros lugares más calientes del universo que nuestra Tierra, como en estrellas, cuásares y agujeros negros. Además, esta partícula tiene una propiedad muy interesante: atraviesa grandes cantidades de material antes de detenerse por completo y desintegrarse.

Y Luis Álvarez… un físico de altas energías muy reconocido tuvo una gran idea. Al igual que los rayos X pueden servir para hacer radiografías de cuerpos pequeños como el nuestro, quizás los muones pudieran servir para hacer “radiografías” de cuerpos más grandes donde los rayos X no pueden penetrar porque su capacidad de penetración es mucho menor. Esto podría servir para “muografiar” objetos grandes como las pirámides de Keobs y Kefrén en Giza donde todavía quedan enigmas por resolver ,. Bastaría colocar un detector en su interior y lanzar muones contra ellas.

La idea es brillante. En las direcciones en las que apunte el detector, en caso de haber una cámara en esa dirección, se reciben más muones, pues es menor la cantidad de material que los detiene y absorbe. ¿Y de donde tomamos los muones? Pues del cosmos. Por suerte los muones pueden atravesar la atmósfera gracias a su alta capacidad de penetración y llegar hasta la superficie de la Tierra, donde finalmente quedan absorbidos. Nuestra atmósfera es continuamente atravesada por millones de muones.

En pirámides sin cámaras como la de Kefrén, se reciben los muones de forma homogénea en todas las direcciones. Para una con cámaras, como la de Keobs, se observan irregularidades cuando apuntamos hacia estas cámaras. De esta forma Luis Álvarez consiguió hacer el primer mapa interno de una pirámide… ¡y sin tocarla! Más que magia, física.

Un equipo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha lanzado un estudio similar para “muografiar” la pirámide del Sol, la más grande de Teotihuacan y segunda de México. La fase de medición ya está acabada y se espera que los resultados lleguen pronto.

Aprovechando esta situación, tres miembros de Big Van se desplazaron a las ruinas para grabar un vídeo de “I Lol ciencia” contando esta preciosa conexión entre física e historia, y a la vez…recordar porqué el muón es mi mejor amigo. Como físico de altas energías, gracias a él que soy doctor, tras 4 años midiéndolo, calculando sus propiedades y jugando con él para CMS (Compact Muon Solenoid) en el Gran Colisionador de Protones, el LHC, en el CERN.

Es maravilloso poder observar a través de los ojos de un físico un lugar con una tradición tan bella e intensa. Si ya lo dijo Feynman: la belleza no solo no es ajena a la ciencia sino que puede ser una dimensión nueva para disfrutar las maravillas de nuestro mundo.

Agradecimientos: personal de UNIVERSUM, Arturo Menchaca y Lalo González

@Jasantaolalla

Advertisements