El Cervantino

Guanajuato destila teatro. Desde 1972, este pueblo mexicano de vitales colores alberga durantedos semanas el mejor teatro, música, espectáculos callejeros, cuentos, circo y un amplísimo etcétera. Catorce días cultura en grado superlativo en un entorno inigualable. Y entre tantísimo arte hecho espectáculo, Big Van estuvimos allí. Pasen, vean. Disfruten junto a nosotros del mayor espectáculo del año, el Cervantino.

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La ciudad de Guanajuato

Guanajuato es una ciudad abrumadora: los colores de las calles se funden con las luces mientras te asantan desde los rincones, y te recuerdan que estás en uno de los más palpables universos irreales. Es un territorio de contrastes, algunos violentos, pero quizás de forma casual parece que todo está donde tiene que estar. Me recuerda a muchas ciudades españolas, pero con un toque colonial que la vuelve simplemente deliciosa. Así es Guanajuato, una pequeña ciudad que por dos semanas se convierte en la capital del mundo de la cultura.Durante los días del festival la región se encuentra en plena ebullición. Los alojamientos se desbordan, hay gente por doquier, coches, puestos de comida, bares, música… y da la sensación de que durante esos días el universo gira alrededor de Guanajuato.

Big Van llegamos a la ciudad tras pasar por Guadalajara, La Paz, Ciudad de México, Cuautitlán Izcalli y Morelia y con una agenda repleta. Nuestro primer día nos presentamos con una doble actuación en el marco del “Cervantino para todos”, que pretende llevar los espectáculos que alberga el centro de la ciudad a las escuelas de sus márgenes. Y actuar para 400 niños de primaria por la mañana y 800 de secundaria por la tarde te deja el cuerpo preparado para lo que te echen. Todos coincidimos que fue la mayor locura colectiva que el grupo ha vivido en los dos años que lleva desde su formación. Chicos rodeándonos en círculo porque querían conocernos, hacerse una foto con nosotros, que les firmaras la camiseta del colegio… Una locura colectiva que parece que contagió a la ciudad completamente.

El sábado por la mañana comenzamos el día con un taller para niños. Chicos de 5 a 14 años jugando y pasándolo bien mientras aprendían ciencia montando su propio teatro científico. Hasta 30 niños se juntaron en la mañana del sábado pasando un rato genial, lo que parecía ser una verdadera premonición de lo que ocurriría poco después.

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Actuando con niños en Guanajuato

El espectáculo de monólogos científicos era a las cuatro. No quedaban entradas a la venta. Aún así cientos de personas se agolparon a las puertas del teatro. La fila daba la vuelta ocupando casi media manzana. Querían ver a Big Van. Querían reír y aprender. Lamentablemente ni la mitad de las personas que acudieron a vernos pudieron acceder al recinto. Una lástima y desde aquí les agradecemos que vinieran a acompañarnos y esperamos que el próximo año podamos repetir. El lugar y la ocasión lo merecen.

Nuestro último día repetimos el taller con niños que, sin duda, tuvo un efecto “boca a boca”. Más de 45 chavales, y porque cerramos puertas, se presentaron ese domingo por la mañana, y conseguimos culminar otra vez el taller mostrando a los papás las obras de teatro cientifico que sus hijos habían podido preparar en solo una mañana de trabajo.

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Los niños representan sus obras científicas en el taller

El Cervantino terminó explosivamente. Nunca mejor dicho. Nuestro último espectáculo, el domingo por la tarde, fue Clowntífics, la ciencia más payasa de Big Van. Allí, nuestros dos locos científicos Orilo y Arlequino arrancaron carcajadas a niños y mayores mostrando los experimentos más destrullinantes de la química.

Sin duda volveremos. Guanajuato nos espera. Y nosotros estamos en deuda con él.

@helenaArlequino, @jasantaolalla

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