Belén, 5 de enero de 2016. Es de noche y hace frio. Tres tipos un tanto estrafalarios que van montados en camellos y siguen una estrella fugaz, se detienen ante un muro de hormigón de ocho metros de altura. Afortunadamente para ellos, esto no es un inconveniente… ¡son Magos! Atraviesan el muro llevando oro, incienso y mirra hasta un humilde portal, además de llenar los hogares de medio mundo de regalos para los niños y niñas que hayan sido buenos.

Si nos ponemos a sumar, los regalos que sus majestades han dejado en los más de 18 millones de hogares que hay en España (cualquiera que sea la idea convulsa que tengáis de ella después del 20D o la última votación de la CUP), no solo han provocado felicidad (y alguna que otra decepción), también han generado un buen montón de “mierda”. Perdonad la palabra, pero es que es así. Para empezar, toneladas de papel y cartón, que solo sirven para envolver los juguetes. También hay que contar el plástico y más plástico de todos los juguetes viejos que cual Woody ante la llegada de un imponente Buzz Lightyear, van a pasar a mejor vida (sí, lo sé, ya tengo una edad). Y lo mejor para el final: las pilas. Miles y miles de pilas, las terribles pilas, que generan graves problemas medioambientales.

¿Qué podemos hacer ante esta locura consumista? ¿Guillotina a los Reyes Magos? ¡No! Al menos por ahora. La ciencia se pone al servicio del ciudadano, de la humanidad, y busca soluciones. Por ejemplo, tenemos la recogida selectiva, el separar los residuos en nuestras casas y llevarlos al contenedor que toca. En España recuperamos un 60% del papel y cartón consumido y reciclamos el 56% de los plásticos. Eso sí, con las pilas todavía no podemos… la mayoría de las que se usan acaban en vertederos y su mercurio contamina todo aquello que toca.

Pero hay esperanza, seguimos trabajando en ello. Hemos inventado los “EcoParcs”, gigantescas construcciones utilizadas para el tratamiento mecánico y biológico de los residuos urbanos. Para que os hagáis una idea, el que tenemos en “Montcada i Reixac” (probad a pronunciarlo con un polvorón en la boca) ocupa más de 2000 m2 y separa, de la bolsa de basura normal, la negra de toda la vida, la fracción orgánica, papel, cartón, plásticos y hierro, para tratar cada uno de los residuos por separado y generar compost, biogás y electricidad.

¡Olé tú, ciencia! Ya está. Yo, a consumir tranquilo, a que los Reyes traigan regalos como si no hubiera un mañana, y separar la basura en casa… para qué, si está todo inventado. Sí, los científicos son como maestros Jedi que nos protegen… Pero el lado oscuro de la fuerza es intenso en la ciencia. Y más después de 4 años de recortes salvajes. Hay científicos que se dejan seducir por el lado oscuro y se ponen al servicio del capital, de los grandes beneficios, de las cuantiosas ganancias sin importarles la polución, la contaminación o la desigualdad. Os hablo, de la “Obsolescencia Programada”.

Sabéis lo que es, aunque no hayáis oído este nombre en vuestra vida. Medias a las que se les hacen carreras por mucho que las llevéis con cuidado, bombillas fundidas a las cien horas e impresoras que dejan de funcionar sin razón aparente. Todo está medido, estudiado y perfectamente controlado para hacer que los juguetes que regalamos, los electrodomésticos que usamos y prácticamente cualquier cosa que compramos, se rompa y estropee justo cuando se le acaba la garantía. Os recomiendo el documental de Cosima Dannoritzer “Comprar, Tirar, Comprar”, es espeluznante (¡Cosima no!, el documental).

En una galaxia, muy muy lejana, el equilibrio de la fuerza se decide por la lucha entre los maestros Jedis y los Lord Sith… ¡Y ya! Ellos tienen sus rollos, sus luchas y sus crecientes siete capítulos. Pero aquí, en nuestra Tierra, somos la ciudadanía los que debemos estar atentos y controlar, no solo a políticos, banqueros y otros enseres de las sombras, también a los científicos y a nosotros mismos, para hacer que la balanza pese siempre del lado de la Luz, y conseguir que todos los niños y niñas puedan vivir la ilusión de un regalo sin cargarnos el planeta.

Que la fuerza os acompañe.

 

Oriol Marimon

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